
Diagnóstico etiológico de la lesión medular sin imagen radiológica (SCIWORA)
22 septiembre, 2025
Hallazgos en la autopsia de raquis cervical: una frontera a veces ignorada en la neuropatología forense
4 octubre, 2025Introducción
El examen del raquis cervical y la médula espinal es un componente importantes en la práctica de la autopsia forense.
Con frecuencia, esta región anatómica es el asiento de patologías decisivas en la investigación de muertes violentas, que pueden pasar desapercibidas si no se realizan procedimientos de autopsia específicos.
Dichos procedimientos son laboriosos y, no raramente, complejos, por lo que se prescinde muchas veces de su realización rutinaria en la autopsia forense en nuestro país.
Sin embargo, en muchas muertes violentas o no explicadas, la región cervical, el raquis y la médula cervicales son la clave del diagnostico de la muerte o de sus circunstancias, ya que dicha región es asiento preferente de muchas maniobras violentas.
En el presente artículo, se pretende repasar las diferentes técnicas de autopsia cervical, en un intento de facilitar su estandarización, al menos en los casos en que se considera indicada.
En otra entrada, nos ocuparemos de los principales hallazgos de interés forense.
Las técnicas son descritas en detalle con el objeto de tratar de simplificar su correcta realización. Todo ello con el objetivo de facilitar la incorporación de esta técnica a la autopsia forense en casos de muerte violenta con implicación cervical.
Tipos de técnicas
Entre los procedimientos de autopsia para esta región, se han descrito los siguientes:
- Abordaje anterior
- “pull-through”, Okazaki, 1979
- Abordaje Posterior
- Espinal Adams Vi (1991) Autopsy technique for neck examination. II. Vertebral column and posterior compartment Pathol Annu, 26 (Pt 1): 211-226
- Cráneo-espinal Aso J. Navarro J.A (1992). Interés de la vía de abordaje posterior en la practica de autopsias para identificación de lesiones cráneo-cervicales Rev. Esp. Med Legal, 72-73: 153-158)
- Mixto: anterior-intracraneal
- Berzlanovich AM, Sim E, Muhm MA (1998) Technique for dissecting the cervical vertebral column. J Forensic Sci, 43(1): 190-193
- Intracraneal
- Sohn, D (1972) Removal of the spinal cord in continuity with the brain at autopsy. Am J Clin Pathology, 58:596-597
- Lynsay, S (1943) An instrument for removing the spinal cord through the foramen magnum. Arch Pathol, 35:750-751 (imagen)

El abordaje anterior convencional, si bien es una buena técnica cuando se realiza una evisceración torácica completa, presenta inconvenientes notables, como los siguientes:
- Dificulta la exposición de los segmentos cervicales altos (C1-C2), un área ésta de gran vulnerabilidad en traumatismos.
- Las incisiones cervicales anteriores en “U” o “Y” con excisión del bloque espino-medular pueden provocar desprendimiento de la cabeza
- Se recomienda drenar la sangre del cuerpo antes de practicar la autopsia cervical (posibilidad de artefactos). Esto puede modificar los hallazgos forenses, introduciendo disturbios (movilización de proyectiles, por ejemplo)
- La unión craneo-cervical es insuficientemente expuesta por esta ruta a no ser que el agujero magno forme parte del bloque (ello puede desvirtuar las relaciones anatómicas)
- Asimismo, impide el examen directo del arco posterior de las vértebras, las articulaciones interapofisarias y la musculatura de los canales vertebrales. La visión se restringe a los cuerpos vertebrales y los discos, ofreciendo una perspectiva incompleta que puede llevar a la omisión de lesiones clave.
- Es necesario cortar el neuroeje en algún punto (médula, puente, tallo cerebral): Esto puede alterar la interpretación correcta de relaciones topográficas entre médula y raquis, músculos, ligamentos y resto de partes blandas en la localización exacta de niveles metaméricos.
- Si se pretende realizar angiografía vertebral, es conveniente ligar la arteria intracranealmente. Después, habremos de identificar el vaso proximal por vía anterior. Esto obliga a una rígida secuencia: autopsia craneal, ligadura, autopsia cervical anterior, angiografía. Un planteamiento rígido puede ser incompatible con determinados casos.
- Importantes problemas en la reconstrucción del cuerpo. Se requieren tacos de madera u otros dispositivos para reemplazar el espécimen extraído.
- En muchos casos forenses la escisión del bloque espino-medular cervical puede producir artefactos como desplazamiento de un proyectil, error en apreciación de trayectorias, modificación topográfica de relaciones entre estructuras
- Defecto de documentación de hallazgos nucales mediante técnica “layer by layer” ya que esta región posterior no se examina por vía anterior
Por estas razones, la estandarización del abordaje posterior se presenta como una conveniencia en la práctica médico-forense.
Este método no solo resuelve las deficiencias del abordaje anterior, sino que proporciona una mejor visión anatómica del neuroeje completo, permitiendo la extracción en bloque del encéfalo y la médula espinal.
Su aplicación sistemática en casos de muerte violenta posibilita la identificación de lesiones que, de otro modo, podrían permanecer ocultas, garantizando así una investigación más precisa de la causa y la manera de la muerte. Adicionalmente, no impide un ulterior examen anterior del raquis.
Para llevar a cabo esta técnica de manera exitosa, es fundamental una preparación meticulosa del cuerpo, así como tener a nuestra disposición un instrumental específico que facilite una disección precisa y segura.
Preparación
Una preparación rigurosa, tanto del instrumental como del cuerpo, es el primer paso para garantizar la eficiencia, seguridad y precisión del procedimiento.
Una correcta disposición, minimiza la producción de artefactos iatrogénicos, reduce el riesgo de accidentes para el prosector y optimiza el tiempo de la autopsia, sentando las bases para una recolección de hallazgos de alta calidad.
Instrumental
El utillaje ideal para realizar este procedimiento con la máxima eficacia incluye los siguientes elementos:
- Bisturí con hoja curva (para seguir la línea media anatómica sin seccionar inadvertidamente el ligamento suspensorio de la nuca).
- Separadores de garfios (para la retracción inicial de los planos superficiales y el cuero cabelludo).
- Separadores automáticos (esenciales para mantener una exposición profunda y constante de la región suboccipital y los canales vertebrales, permitiendo al prosector trabajar con ambas manos).
- Tijeras de Metzembaum (su diseño largo, fino y curvo es ideal para la sección precisa de las raíces espinales en la profundidad de los recesos laterales).
- Legra o escoplo (para denudar las superficies óseas, despegando el periostio y las inserciones musculares del cráneo y las láminas vertebrales).
- Sierra eléctrica circular (para realizar los cortes óseos en el cráneo y las láminas vertebrales).
- Pinza de Kocher (útil para sujetar firmemente y comprobar la movilidad del bloque laminar una vez aserrado).
- Aspirador (para mantener el campo quirúrgico limpio de sangre y fluidos, mejorando la visualización).
- Bolitas de algodón montadas en pinzas de Crile (para realizar hemostasia por compresión en la musculatura de la nuca, permitiendo una disección atraumática y clara).
- Pinza gubia (instrumento deseable pero no imprescindible, para la resección controlada de hueso, especialmente en el arco del atlas para proteger la arteria vertebral).
- Costotomo de mango corto (puede usarse para seccionar puentes óseos remanentes tras el aserrado y como sustituto de la pinza gubia si esta no está disponible).
Posicionamiento del cuerpo
El cuerpo debe ser colocado en decúbito prono (boca abajo). Se utiliza un taco o bloque de soporte bajo la región pectoral para rectificar la lordosis cervical fisiológica. Si se planea una autopsia del raquis completo, se recomienda colocar un segundo soporte bajo las espinas ilíacas para anular la lordosis lumbar. Es de suma importancia vencer la rigidez cadavérica para flexionar ventralmente la cabeza y el raquis cervical tanto como sea posible. Esta maniobra tensa las estructuras posteriores del cuello y amplía el espacio interlaminar, facilitando enormemente el acceso quirúrgico.
Una vez completada la preparación del instrumental y el posicionamiento del cadáver, se puede proceder con la ejecución de la técnica quirúrgica detallada.
Descripción de la técnica
Esta sección constituye el núcleo del protocolo, describiendo paso a paso el procedimiento quirúrgico. La ejecución secuencial y precisa de las siguientes fases es fundamental para lograr una exposición adecuada del neuroeje, preservar las relaciones anatómicas críticas y obtener una muestra de alta calidad para el análisis patológico.
Incisión y Disección de Planos Superficiales
Se realiza una incisión medial en la línea media que se extiende desde el bregma, en el cráneo, hasta la apófisis espinosa de la séptima vértebra cervical (C7) o más inferior si el caso lo requiere. A continuación, se procede al despegamiento subgaleal de los colgajos epicraneales, traccionando de ellos para exponer el cráneo. A nivel cervical, es crucial profundizar la incisión siguiendo estrictamente la línea media, identificable por la palpación de las apófisis espinosas y el ligamento nucal (una línea blanquecina). Esta precaución minimiza el sangrado, especialmente en casos con alta presión venosa central, como las asfixias.

Una vez alcanzadas las apófisis espinosas, identificadas por palpación, la disección se dirige a ambos lados de estas para desinsertar los músculos de los canales vertebrales (no confundir con el canal o conducto medular que es el que alberga la médula espinal) de las apófisis espinosas y las láminas.
El uso de separadores automáticos en esta fase es clave, ya que la región suboccipital es muy profunda y enormemente difícil de disecar de manera apropiada sin su ayuda para retraer la masa muscular y exponer las láminas. Se va profundizando usando los separadores automáticos, que se van colocando secuencialmente conforme avanza la disección
Exposición Cráneo-Laminar
El objetivo es identificar y denudar el arco posterior del atlas (C1) y la escama del hueso occipital. Aconsejo emplear la palpación con un dedo para localizar el arco del atlas, que a veces puede ser difícil de encontrar; con esta maniobra, se le identifica fácilmente. Se realiza la desinserción de la musculatura de la nuca de sus anclajes en el occipital, cortando a lo largo de las crestas occipitales.
Posteriormente, se utiliza una legra o escoplo para raspar y limpiar completamente tanto la escama occipital como el lecho laminar de las vértebras cervicales, dejando el hueso expuesto para el siguiente paso.
Craneotomía y Laminectomía
El proceso de corte óseo cráneo-laminar comienza preferentemente por las láminas cervicales. Un truco práctico que facilita esta tarea es extirpar las apófisis espinosas, ya que el cabezal de la sierra suele chocar con ellas, impidiendo una profundidad adecuada.
El corte laminar se realiza a ambos lados, aproximadamente a 1,8 cm de la línea media y con un ángulo de 45 grados para no dañar la duramadre subyacente.

Se recomienda no utilizar la sierra en el arco de C1. En su lugar, este debe ser resecado meticulosamente con una pinza gubia curva. Esta precaución es fundamental para evitar la lesión iatrogénica de la arteria vertebral, que discurre por una escotadura en el borde superior del arco del atlas, a unos 1,8 cm de la línea media, antes de penetrar en el cráneo.

La osteotomía craneal se realiza siguiendo una modificación de la técnica de Mata (que yo denomino “Mata inverso”). Los cortes laterales se dirigen en forma de «V» hacia el agujero magno. Una vez completados los cortes, el colgajo óseo cráneo-laminar se extrae con cuidado, traccionando en sentido craneal para evitar dañar el cerebelo.

Apertura dural y extracción del neuroeje
Con el hueso retirado, se expone la duramadre. La duramadre encefálica se abre en forma de «H» para exponer el cerebelo. A continuación, se secciona la tienda del cerebelo a ambos lados para liberar las estructuras de la fosa posterior.
El método preferido para la extracción de la médula es extradural. Se seccionan las raíces espinales lateralmente, por fuera de la duramadre, desde el nivel inferior deseado hacia arriba, utilizando tijeras de Metzembaum.


Al llegar al agujero magno, es imprescindible seccionar circunferencialmente la duramadre en este punto para permitir la liberación completa del neuroeje.
Finalmente, se procede a la extracción en bloque del encéfalo y la médula cervical. Se reclina el conjunto hacia arriba mientras se seccionan progresivamente los pares craneales y los grandes vasos de la base del cráneo, de posterior a anterior.

Manejo y Fijación de la Muestra
Una vez extraído el bloque encéfalo-medular, la duramadre espinal puede abrirse por la línea media anterior o posterior para su inspección. Sin embargo, si se sospecha una patología intradural (como sangre, pus o un tumor), es aconsejable dejar la duramadre intacta y fijar la pieza en bloque para su posterior estudio histológico mediante cortes transversales.
La fijación debe realizarse en contenedores largos y adecuados. El encéfalo debe ser suspendido (por ejemplo, con un hilo en el quiasma óptico o la arteria basilar) y la médula debe permanecer completamente estirada. Esto es importante, ya que de lo contrario, quedaría enrollada y endurecida por el formol, lo que la haría muy difícil de estudiar.
Este procedimiento general puede complementarse con técnicas específicas para el examen de estructuras vasculares de gran relevancia forense, como la arteria vertebral.
La Arteria Vertebral
El examen de la arteria vertebral es un procedimiento complejo, pero de gran importancia forense, especialmente en casos de traumatismos cervicales, ya que sus lesiones pueden causar ictus o hemorragias fatales con una presentación clínica diferida.
La disección del vaso debe estar orientada por la sospecha clínica y un conocimiento preciso de su anatomía segmentaria, ya que cada tramo requiere un abordaje específico.
La Tabla 1, muestra un resumen del abordaje recomendado en cada localización del vaso.
Tabla 1
|
Segmento Anatómico (V1-V4) |
Abordaje Recomendado y Justificación |
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V1 (Pretransverso) |
Anterior. Este segmento discurre desde su origen en la arteria subclavia hasta el agujero transverso de C6. Su exposición es prácticamente imposible por vía posterior. |
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V2 (Intertransverso) |
Anterior. El vaso asciende a través de los agujeros transversos de C6 a C2. El abordaje posterior es engorroso, mientras que la vía anterior permite una remoción controlada de la cara anterior de las apófisis transversas. |
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V3 (Atlanto-axial) |
Posterior. Corresponde a su trayecto a lo largo del atlas y el axis. Esta es la región donde el abordaje posterior ofrece la mejor visualización, especialmente en su paso por el arco de C1. |
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V4 (Intracraneal) |
Posterior. Desde su entrada en el cráneo hasta la formación de la arteria basilar. Este segmento se expone de forma natural durante la evisceración cráneo-medular por esta vía. |
El abordaje posterior presenta limitaciones para la disección completa de la arteria vertebral. El acceso a los segmentos V1 y V2 es muy difícil, y la interposición de las raíces del plexo cervical, que deben ser cortadas, complica la exposición del segmento intertransverso (V2).
Para localizar lesiones antes de la disección, la angiografía vertebral post-mortem es un método de gran utilidad. La técnica consiste en cateterizar el segmento V1 en la base del cuello, lavar el circuito vascular con suero hasta obtener un flujo claro y, posteriormente, inyectar aproximadamente 5 ml de una solución de bario. La obtención de placas radiográficas en dos proyecciones permite identificar oclusiones, disecciones u otras anomalías que guiarán la autopsia.

Existe un debate metodológico sobre este punto: Opeskin y Burke (7) recomiendan abrir primero el cráneo y ligar las vertebrales para impedir la entrada de bario a los vasos craneales. No obstante, nosotros preferimos no abrir el cráneo inicialmente, al objeto de valorar posibles lesiones intracraneales del vaso.
La elección y dominio de estas técnicas son cruciales para una evaluación completa, lo que nos lleva a un análisis global de las ventajas y desventajas del protocolo de abordaje posterior.
Evaluación del Abordaje Posterior
El abordaje posterior no es simplemente una técnica quirúrgica alternativa, sino una herramienta diagnóstica superior para ciertos tipos de patología forense. Su implementación, aunque requiere una adaptación de la rutina, ofrece beneficios sustanciales que justifican su uso en casos seleccionados. A continuación, se analizan sus ventajas diagnósticas frente a sus inconvenientes prácticos.
Ventajas
- Examen de los ligamentos y músculos de la nuca. Puede hacerse “layer by layer”, si es necesario.
- Exposición del arco posterior y articulaciones interapofisarias: Permite la detección de lesiones biomecánicas típicas de accidentes de tráfico por mecanismo de hiperextensión-hiperflexión. A modo de ejemplo, un impacto a solo 32 km/h puede generar un pico de aceleración de 12g sobre la cabeza. Esta técnica expone lesiones como hemorragias en las articulaciones (hemartros) y luxaciones por acabalgamiento de las carillas articulares («encroachment»), que son prácticamente imposibles de visualizar y valorar mediante un abordaje anterior.
- Examen del disco intervertebral posterior: Este abordaje permite una adecuada visualización de la cara posterior disco-vertebral, la más frecuentemente lesionada en traumatismos. Permite identificar protrusiones o extrusiones traumáticas y, al evitar el aserrado de los cuerpos vertebrales, preserva la integridad del disco, previniendo lesiones iatrogénicas que pueden confundir la interpretación de los hallazgos.
- Evaluación de la unión bulbo-medular y malformaciones de la charnela occipito-cervical: Esta técnica es la única que permite cuantificar adecuadamente el grado de enclavamiento amigdalar y diagnosticar una amplia gama de malformaciones de la unión craneocervical (ej. Arnold-Chiari, impresión basilar, os odontoideo, fusión atlo-occipital, etc.). Estas anomalías pueden actuar como «estados anteriores» que explican muertes ocurridas tras traumatismos mínimos, un factor de enorme relevancia médico-legal para establecer la causalidad o concausalidad.
- Examen radicular: Es la vía ideal para demostrar avulsiones radiculares, que consisten en el arrancamiento de las raíces nerviosas de la médula. Este hallazgo permite reconstruir mecanismos de tracción violenta sobre los miembros superiores, como los que ocurren en accidentes de motocicleta o atrapamientos en maquinaria.
- Extracción y examen del neuroeje en bloque: La obtención del encéfalo y la médula espinal como una sola pieza facilita enormemente la identificación de los niveles medulares y mantiene intactas las relaciones topográficas. Esto permite una correlación precisa y directa entre una lesión ósea (ej. fractura de una vértebra) y la lesión medular subyacente.
Inconvenientes
Los principales inconvenientes citados son la necesidad de voltear el cadáver, el mayor consumo de tiempo en comparación con una autopsia craneal estándar y el requerimiento de instrumental que no siempre está incluido en las cajas de necropsia habituales.
Sin embargo, estos obstáculos pueden ser mitigados. Con personal entrenado y familiarizado con el procedimiento, el tiempo adicional requerido no suele superar la media hora.
En cuanto al instrumental, herramientas como las tijeras de Metzembaum, la pinza-gubia y los separadores automáticos no solo son útiles para esta técnica, sino que mejoran la calidad, precisión y seguridad de todas las autopsias forenses. Su incorporación representa una inversión en la calidad global del trabajo pericial. A diferencia de la patología clínica, donde la evisceración en bloque puede ser suficiente, en patología forense las disecciones deben ser meticulosas para reconstruir trayectorias y preservar pruebas. El uso de instrumental adecuado minimiza los riesgos y eleva el estándar de la práctica.
Indicaciones
Esta sección sirve como una guía práctica para determinar cuándo es imperativo o altamente recomendable utilizar el abordaje posterior. Su aplicación en los siguientes escenarios maximiza el rendimiento diagnóstico y asegura que no se omitan hallazgos cruciales en casos de alta complejidad forense.
Las indicaciones para realizar una autopsia raquimedular cervical en casos forenses se centran en situaciones donde se sospecha lesión traumática, mecanismo de muerte relacionado con el cuello, o cuando la causa de muerte no es evidente y puede involucrar la médula espinal cervical.
Como indicaciones específicas para el uso de esta técnica son:
- Traumatismos craneoencefálicos con sospecha de afectación cervical o raquídea (accidentes de circulación, precipitaciones, accidentes deportivos, etc.).
- Traumatismos cervicales o raquídeos de cualquier índole (sobre todo de circulación, heridas por arma de fuego, etc.).
- Antecedentes de procedimientos médicos o intervenciones en la región cervical (como en intervenciones quirúrgicas o quiroprácticas).
- Ahorcaduras (es la única manera de demostrar en la apertura cadavérica las típicas fracturas a nivel de C2 tipo «hangman»).
- Estrangulamientos (para un análisis detallado del plano músculo-ligamentario posterior, que escapa al examen por vía anterior).
- Procesos encéfalo-medulares no traumáticos con sospecha de implicación medular (lesiones por radiaciones ionizantes, encefalitis, meningitis, etc.).
- Autopsias perinatales e infantiles (donde la técnica es más sencilla de realizar y ofrece grandes ventajas para el estudio de malformaciones).
- Muertes bajo custodia o en contextos de violencia
- Cualquier otra patología que requiera un examen detallado de la unión craneocervical y/o de las articulaciones interapofisarias.
Vanezis et al., consideran “aconsejable» la técnica en las siguientes situaciones (26):
- Sangre inexplicada en el compartimento anterior
- Abrasiones o contusiones en la región cervical posterior
- Muertes tras traumas no penetrantes con hallazgos subletales en cabeza o torso
- Sangre inexplicada en la fosa posterior
- Caída con flexión de cuello (contusión de región craneal posterior y/o hombros)
- Cualquier accidente de circulación
- Heridas penetrantes del cuello
El consenso actual en la literatura forense subraya que la decisión de realizar la autopsia raquimedular cervical debe basarse en la historia clínica, hallazgos de la escena, estudios de imagen post mortem y la presencia de signos neurológicos o mecánicos que sugieran lesión cervical, ya que las lesiones pueden pasar desapercibidas con técnicas convencionales y requieren métodos específicos de disección y análisis neuropatológico
El dominio de este protocolo es una competencia esencial que permite al médico forense moderno trascender las limitaciones de las técnicas convencionales.
Su aplicación juiciosa garantiza un análisis exhaustivo en los casos más desafiantes, abordando complejas cuestiones de causalidad y concausalidad y asegurando la máxima calidad en la investigación de la causa y la manera de la muerte.
Técnicas de análisis neuropatológico
Las técnicas específicas de disección y análisis neuropatológico recomendadas para la autopsia raquimedular cervical en casos forenses incluyen los siguientes pasos fundamentales:
- Extracción en bloque: Se recomienda la extracción en bloque del encéfalo y la médula espinal cervical, preferentemente en una sola pieza, para preservar la anatomía y facilitar la evaluación de lesiones. Esto puede lograrse mediante una incisión posterior desde el occipucio hasta el sacro, seguida de la apertura de los arcos vertebrales y la realización de una craneotomía circular que permita la remoción conjunta del cerebro y la médula espinal.
- Fijación adecuada: La fijación en formalina del tejido extraído es esencial para conservar la integridad histológica y permitir un análisis macroscópico y microscópico detallado. La literatura recomienda la fijación completa antes de proceder a cortes y análisis.
- Disección sistemática: Tras la fijación, se realiza la disección sistemática del segmento cervical, incluyendo la evaluación de estructuras óseas, ligamentos, médula espinal, raíces nerviosas y ganglios cervicales. En casos pediátricos, se ha descrito una técnica menos destructiva que permite la evaluación de ganglios y raíces para identificar hemorragias asociadas a trauma.
- Selección de muestras para histopatología: Se recomienda tomar bloques representativos de la médula cervical, raíces nerviosas y ganglios, seleccionando áreas con hallazgos macroscópicos sospechosos. El uso de técnicas como el aclaramiento óptico tisular (TOC) puede facilitar la identificación de hemorragias pequeñas y orientar la toma de muestras.
La utilidad y sensibilidad de las técnicas de aclaramiento óptico tisular (TOC) y herramientas avanzadas para la detección de hemorragias microscópicas o daño axonal en la médula espinal cervical durante la autopsia forense se ha incrementado notablemente en los últimos años. El aclaramiento óptico con solventes como el etil cinamato permite visualizar lesiones hemorrágicas pequeñas en la médula espinal sin artefactos relevantes, facilitando la selección dirigida de áreas para muestreo histopatológico y mejorando la detección de lesiones que podrían pasar desapercibidas con métodos convencionales (ver referencias 67 y 68).
La sensibilidad de estas técnicas es superior a la inspección macroscópica tradicional, ya que el aclaramiento óptico permite identificar hemorragias y alteraciones vasculares en tejidos intactos, optimizando el rendimiento diagnóstico en el contexto forense.
Además, la combinación de TOC con técnicas de imagen avanzadas como micro-CT y angiografía dirigida posibilita la evaluación tridimensional de lesiones vasculares y estructurales, mientras que la integración con microscopía de lámina de luz y marcadores inmunohistoquímicos permite la visualización y cuantificación precisa de daño axonal y celular en el tejido aclarado.
Por tanto, el consenso actual en la literatura forense y neurocientífica respalda el uso de TOC y técnicas de imagen avanzada como métodos complementarios altamente sensibles para la detección de hemorragias microscópicas y daño axonal en la médula cervical durante la autopsia forense (Ver referencias 67 a 73).
- Análisis histopatológico: El procesamiento incluye tinciones rutinarias (H&E) y, según el caso, tinciones especiales e inmunohistoquímica para identificar lesiones como hemorragias, necrosis, desmielinización, cavitación y daño axonal. En casos de sospecha de abuso infantil, la evaluación de hemorragias en raíces y ganglios es especialmente relevante.
- Consulta neuropatológica: La colaboración con un neuropatólogo especializado puede ser determinante para la interpretación de hallazgos complejos y la correlación clínico-patológica en el contexto forense.
Estas técnicas permiten una evaluación integral y reproducible de la médula cervical en autopsias forenses, optimizando la detección de lesiones traumáticas y patológicas relevantes para la determinación de la causa y mecanismo de muerte.
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Autor de la entrada: Dr. José Aso Escario
El Dr. Aso Escario es Doctor en Medicina y Cirugía, Medico Forense, Especialista en Medicina Legal y Forense, Especialista en Neurocirugía, Profesor Universitario acreditado (ANECA) y miembro correspondiente de la Real Academia de Medicina de Zaragoza.
Cuenta con más de 30 años de experiencia en el campo de la Medicina Forense y es autor de varios libros sobre el tema así como de numerosos artículos, tanto en revistas nacionales como internacionales.
Ha dirigido cursos de especialización y formación para Médicos Forenses en España e impartido numerosas conferencias y seminarios sobre Medicina Legal.
Además de en otros aspectos de la Medicina Forense, es un autor acreditado, en particular, como experto en problemática médico-legal del Sistema nervioso y de la columna vertebral, dada su condición adicional de Especialista en neurocirugía.
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Aso Escario José. Lesión medular con normalidad radiológica. Problemática médico-legal. Disponible en: https://www.peritajes-medicos.es/lesion-medular-con-normalidad-radiologica-problematica-medico-legal/. Publicado el 24 de Julio de 2022. Accedido el 24/07/2022





