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Esguince cervical catastrófico. Aspectos médico-legales

 

Introducción

La mayoría de los traumatismos cervicales menores, conocidos como Wiplash-Associated Disorders (WAD), cursan con una recuperación favorable en pocas semanas. Sin embargo, una minoría de casos desarrolla una evolución «catastrófica», caracterizada por la persistencia o aparición de síntomas severos, periodos de curación muy prolongados y secuelas desproporcionadas respecto al traumatismo inicial (1,31,33).

Se estima que un 10-20% de los esguinces cervicales puede desarrollar síntomas crónicos, y una minoría, en torno al 5%, sufre una discapacidad significativa a largo plazo (4). Este ultimo grupo está integrado por pacientes con dolor crónico o síntomas neurológicos inexplicados por la magnitud de las lesiones objetivables.

A veces, la sintomatología es completamente invalidante y hasta aparatosa, e integra elementos de severa discapacidad. Es por esto que a este cuadro. rayano en lo que se ha venido llamando sinistrosis puede denominarse esguince cervical catastrófico.

Esta evolución anómala, genera un cuadro clínico complejo, caracterizado por la disociación entre los síntomas referidos por el paciente y los hallazgos radiológicos, así como de otras pruebas complementarias (4,29,30).

Para el médico asistencial, estos pacientes son un grave problema ya que viene obligado a dar crédito a sus, a menudo, prolijas y severas manifestaciones y, por otro, a entrar en una espiral diagnóstica en búsqueda de diagnóstico difíciles. Adicionalmente, las quejas de los pacientes abocan, también, a una especie de espiral de violencia terapéutica en la que el facultativo va implementando medidas cada vez mas agresivas, para hacer frente a la situación clínica, bien crónica, o cada vez menos favorable, en la que se encuentran los pacientes.

Estos casos, aunque raros, plantean enormes problemas médico-legales al perito quien desentrañar una maraña sintomatológica y encajarla dentro de un modelo etiológico difícil dada la escasa entidad del traumatismo inicial.

El Jurista, por otro lado, navega en la incomprensión del devenir nefasto del caso con escasas o nulas lesiones y el condicionante que para él suponen los, a menudo, numerosos informes médicos que estos pacientes tienden a acumular en apoyo de su catastrófica situación.

Este artículo aborda los factores que pueden, teóricamente, contribuir a esta evolución adversa y desproporcionada, centrándose en su etiología multifactorial, su diagnóstico correcto y valoración médico-legal.


Etiología

El esguince cervical catastrófico, no se explica por una única etiología, sino por una interacción compleja de factores. Repasaremos, a continuación, las causas que pueden contribuir a esta evolución anómala.


Lesiones estructurales sutiles y ocultas

Es posible que el daño en músculos y ligamentos no sea visible mediante técnicas de imagen convencionales (1). La inestabilidad cervical sutil o la hipermovilidad segmentaria, que solo se hacen evidentes en estudios dinámicos, pueden ser causas relevantes de una mala evolución (26, 27, 28).

Dentro de las posibles inestabilidades cervicales, la inestabilidad occipito-cervical, constituye una causa rara pero importante, que puede estar infradiagnosticada y requiere una combinación de tomografía computarizada (TC) multidetector para lesiones óseas, y resonancia magnética (RM) para valorar la integridad ligamentosa, además de radiografías dinámicas o video-fluoroscopia (24, 25, 26).

Como más adelante veremos, estas lesiones sutiles raramente son producidas por un esguince cervical sobre una columna sana. Se requiere un estado anterior capaz de ser desestabilizado por las fuerzas biomecánicas generalmente leves que concurren en el wiplash. Ello no hace desaparecer el nexo causal con el accidente, pero obliga a un estudio profundo de la causalidad y, comprobado un estado anterior desestabilizado, a valorar qué papel ha podido tener en el estado final del paciente, corrigiendo a la baja, si es preciso, su peso en la valoración final.

Otra potencial causa de secuelas neurológicas, potencialmente devastadoras, aunque más frecuente en traumatismos cervicales graves, es la disección de la arteria vertebral, que puede originarse por el estiramiento o torsión del vaso.

Si bien no es común en WAD de baja energía, su posibilidad debe considerarse ante síntomas atípicos o progresivos, ya que puede llevar a una isquemia vertebrobasilar (20). Hay exploraciones, como mas adelante veremos, que pueden ser necsarias en el estudio de estos casos.

Finalmente, la coexistencia de un síndrome del desfiladero cérvico-torácico (TOS) con un traumatismo cervical menor, puede ser un factor crucial en la evolución «catastrófica» (45). Los síntomas de compresión neurovascular en la encrucijada cérvico-torácica, como parestesias, dolor o debilidad en las extremidades superiores, pueden atribuirse erróneamente a la lesión cervical, lo que lleva a un diagnóstico incorrecto y no raramente a una incorrecta “espiral de violencia quirúrgica” sobre el raquis, complicando significativamente la evolución del paciente.


Lesión Medular sin Anormalidad Radiográfica (SCIWORA)

En adultos, el SCIWORA es un cuadro de disfunción medular aguda tras un traumatismo sin evidencia de fractura, luxación ni inestabilidad en radiografías, TC o, incluso RNM).

Este fenómeno está a veces asociado a una estenosis cervical preexistente y cambios degenerativos, lo que hace que la médula espinal sea vulnerable a lesiones incluso por traumatismos leves (49, 50, 51). La presentación clínica típica es una tetraplejía o paresia transitoria que puede recuperarse, pero que conlleva un riesgo de secuelas neurológicas persistentes (53, 55).


Factores inflamatorios y microestructurales

La inflamación puede contribuir a la cronicidad de los síntomas, incluso con imágenes iniciales normales (1). El dolor crónico puede estar mediado por patología facetaria, pero también por hipersensibilidad y alteraciones musculares sin hallazgos objetivos claros (5, 33). Adicionalmente, se han identificado alteraciones en la sustancia blanca medular mediante técnicas avanzadas de imagen en pacientes con mala evolución clínica, aunque estas no siempre se correlacionan con la magnitud del trauma inicial (8). Este apartado, corresponde al pantanoso problema del dolor crónico y de la llamada hipersensibilización central, a menudo un cajón de sastre en el que se incluyen pacientes cuyo síntoma es el dolor persistente más allá de los 6 meses del traumatismo. La persistencia del dolor y su cronificación convierte al dolor crónico en un trastorno en sí mismo que evoluciona independientemente de la causa o causas que le dieron origen (56). Tal situación condiciona un síndrome en sí mismo y se automantiene y autorefuerza, lo que le convierte en un cuadro extremadamente refractario al tratamiento.


Factores preexistentes y comorbilidades

La presencia de cambios degenerativos preexistentes, como la degeneración facetaria, se asocia con una peor recuperación subjetiva (10). Los bloques espinales rígidos preexistentes (por espondilitis anquilosis, hiperostosis esquelética difusa, etc.) o la fusión quirúrgica previa complican el pronóstico. Una columna vertebral frágil aumenta la susceptibilidad a fracturas inestables y lesiones medulares, incluso con traumatismos de baja energía (11, 12, 13, 14, 15). La hiperlaxitud ligamentosa previa, como la del síndrome de Ehlers-Danlos, también puede predisponer a la inestabilidad y complicar la evolución (23).


Factores psicológicos y simulación

El impacto de este tipo de traumatismos en el sujeto, junto con sus condicionantes legales, es diferente al que podemos observar en otros cuadros postraumáticos. Por otro lado, la persistencia de los síntomas a veces no es adecuadamente gestionada por el paciente, y asistimos a menudo a complejos cuadros psicosomáticos.

Adicionalmente, a la perpetuación y agravamiento del cuadro contribuyen una serie de factores psicosociales que han sido enfatizados por la literatura médica, entre los cuales ocupan un papel destacado los siguientes (57):

  • Desadaptación ante el padecimiento del dolor y la incapacidad.

El sujeto desarrolla trastornos del humor, depresión, frustración, incertidumbre, desesperación y depresión ante los efectos del dolor y el resto de circunstancias adversas (quiebra de la trayectoria vital, perdida del trabajo, disturbios en las relaciones socio-familiares, limitación de ocio y actividades placenteras, etc.).

  • Sentimiento de injusticia

Se define como un conjunto de valoraciones cognitivas reflejando la severidad e irreparabilidad del dolor relacionado con la pérdida, culpa externalizada e injusticia (58).

  • Victimización, Desmoralización y desesperanza

La asunción de un rol de victima (de lo que le ha tocado padecer, de la ineficacia de tratamientos, de las resoluciones contrarias del sistema, etc.), contribuyen a la perpetuación del dolor tal y como se ha comprobado en numerosos trabajos (59).

Todo esto hace que, en estos casos, el componente psicológico-psiquiátrico sea significativo y llegue a jugar un importante papel en la evolución y cronificación de este tipo de casos.

Igualmente, es fundamental distinguir entre la simulación (malingering) y el Trastorno de Síntomas Somáticos (TSS). La simulación implica un engaño intencional y consciente, donde el paciente finge o exagera síntomas con el objetivo de obtener un beneficio externo (como una indemnización o una baja laboral) (9). En contraste, en el TSS no hay una falsificación consciente. El paciente experimenta genuinamente síntomas físicos angustiantes y se siente convencido de que son resultado de una enfermedad grave, lo que genera una preocupación y un impacto funcional desproporcionados.

En mi experiencia, en la valoración psiquiátrica de estos casos, es preciso que sea realizada por Psiquiatras con experiencia en lesiones neurológicas (neuroquirúrgicas. No raramente, el psiquiatra, ante las quejas del paciente, tiende a asumir la organicidad de los síntomas y a pensar que su origen es somático. Es preciso que el Psiquiatra tenga conocimientos de las lesiones estructurales neurológicas o neuroquirúrgicas y huya de asumir, sin más, un sustrato exclusivamente somático de los síntomas, ahondando en modelos complejos de interacción psico-somática como los que venimos considerando.


Diagnóstico

El diagnóstico del esguince cervical catastrófico es un desafío debido a la disociación entre los síntomas y los hallazgos de exploraciones convencionales. Por ello, se necesita un abordaje integral que debe incluir:

  • Anamnesis detallada: Es fundamental una historia clínica exhaustiva que evalúe la naturaleza del traumatismo, los síntomas iniciales, la evolución del dolor, y la presencia de factores de riesgo preexistentes (condiciones degenerativas, comorbilidades psicológicas, etc.). Esto exige lo que yo denomino un cronopatograma, con una investigación circunstanciada de todos los eventos clínicos y paraclínicos dese del accidente, así como una minuciosa investigación de los antecedentes del paciente.
  • Valor del intervalo libre de síntomas: La presencia de un período asintomático después del traumatismo, si bien disminuye la probabilidad de una lesión grave, no la excluye por completo (46). En esguinces cervicales leves o moderados, la aparición tardía de síntomas puede deberse a la progresión del edema, un hematoma, o trombosis secundaria. Se han documentado casos excepcionales de lesiones vasculares menores o diseccciones arteriales que inicialmente son asintomáticas y se manifiestan con síntomas neurológicos o vasculares de aparición diferida, lo cual subraya la importancia de la vigilancia clínica continua (47, 48). La Tabla 1 resume las causas más comunes de este intervalo libre de síntomas.

Tabla 1. Causas del intervalo libre de síntomas en traumatismos cervicales

Causa

Mecanismo

Lesión tisular menor o microtrauma

El daño inicial es insuficiente para generar síntomas, y estos aparecen de forma diferida con la inflamación o el espasmo muscular.

Mecanismos inflamatorios

La inflamación secundaria a la lesión de tejidos blandos tarda en desarrollarse, explicando la aparición diferida de dolor y rigidez.

Factores psicológicos

El estrés o la adrenalina enmascaran inicialmente los síntomas, que se manifiestan posteriormente.

Lesiones vasculares subclínicas

Una lesión vascular leve, como una disección arterial, puede ser asintomática inicialmente y manifestarse posteriormente con isquemia vertebrobasilar o trombosis.

Circulación colateral

La circulación sanguínea alternativa compensa una lesión vascular menor, retrasando la aparición de síntomas isquémicos.

  • Exploración física minuciosa: La exploración debe ir más allá de la simple movilidad cervical y buscar signos de inestabilidad, hiperalgesia, o disfunción neurológica sutil. Para ello, se pueden realizar maniobras específicas:
    • Para la inestabilidad subclínica: Es importante evaluar la integridad de los ligamentos cervicales superiores. El Test de Sharp-Purser es una prueba clínica para la inestabilidad atlantoaxial anterior, mientras que los tests de estrés para el ligamento transverso y los ligamentos alares son cruciales para detectar laxitud en la articulación atlantoaxial y en la unión occipito-cervical, respectivamente (36). La evaluación del control motor cervical, a través de pruebas como la prueba de flexión craneocervical, también revela una disfunción neuromuscular que a menudo acompaña a la inestabilidad (37).
    • Para la disfunción neurológica sutil: La exploración debe incluir una evaluación de la propiocepción y el control sensoriomotor. Esto se puede lograr a través de la evaluación del control oculomotor (por ejemplo, con un puntero láser y una diana, observando la capacidad del paciente para seguir el objetivo con movimientos suaves y coordinados del cuello), o pruebas de equilibrio. La valoración de la sensibilidad también puede revelar déficits sutiles, como la hipoestesia o la hiperalgesia al frío, que se han relacionado con la presencia de neuropatología tras el latigazo cervical, incluso en casos de WAD grado II, donde la exploración neurológica tradicional es normal (38, 39). La exploración de las extremidades superiores es esencial para diferenciar una radiculopatía cervical de una plexopatía braquial secundaria a un síndrome del desfiladero cérvico-torácico, lo que incluye la evaluación de la fuerza, reflejos y sensibilidad en la distribución de los nervios periféricos (45).
  • Pruebas de imagen especializadas: Cuando se sospecha de inestabilidad, las pruebas de imagen son fundamentales.
    • Radiografía Dinámica o Funcional: Consiste en radiografías laterales de la columna cervical en máxima flexión y máxima extensión. El objetivo es identificar traslaciones vertebrales anormales (anterolistesis > 3.5 mm o retrolistesis > 2 mm) o angulaciones intersegmentarias excesivas (cambio angular > 11º), que sugieren inestabilidad ligamentosa (40, 41). Es una herramienta de cribado útil, pero su sensibilidad puede ser limitada en el contexto agudo.
    • Tomografía Computarizada (TC) Dinámica: Si bien la TC convencional es excelente para detectar lesiones óseas, una TC multidetector con protocolos funcionales (flexo-extensión) puede ser utilizada para visualizar fracturas ocultas o detectar una inestabilidad vertebral sutil. Es particularmente útil en pacientes con bloques espinales rígidos preexistentes donde las fracturas pueden ser difíciles de identificar en radiografías simples (11, 12).
    • Resonancia Magnética (RM) Funcional: La RM es la herramienta de elección para evaluar las partes blandas. Una RM funcional (con el cuello en diferentes posiciones) puede revelar lesiones ligamentarias (p.ej., del ligamento transverso o los ligamentos alares) y mostrar una compresión o deformación de la médula espinal o de los nervios que solo se hace evidente durante el movimiento (42). Su capacidad para visualizar la integridad de los ligamentos y la relación de la médula con el canal espinal la convierte en una técnica indispensable en la evaluación de la inestabilidad occipito-cervical y cervical alta (24, 25). Es importante, no obstante, analizar con cautela sus resultados. Muchas personas pueden tener inestabilidades previas debidas a hiper-elasticidad, lo que no quiere decir que sean postraumáticas.
    • Angio-TC o Angio-RM: En casos de sospecha de disección de la arteria vertebral, se deben realizar pruebas de imagen vascular. Una Angio-TC o una Angio-RM permiten una visualización detallada de la luz arterial para detectar desgarros, oclusión o pseudoaneurismas que podrían ser la causa de una isquemia vertebrobasilar (20).
    • RM de Plexo Braquial y/o Angio-RM: Para confirmar un diagnóstico de síndrome del desfiladero torácico, una RM del plexo braquial puede ser útil para evaluar la compresión nerviosa, mientras que una Angio-RM puede evidenciar la compresión vascular (23, 24).
    • Valoración de la estenosis cervical en RM (SCIWORA): Ante la sospecha de SCIWORA, la RM es fundamental para evaluar la estenosis cervical preexistente. Se utilizan índices cuantitativos para valorar el grado de estenosis, como se muestra en la Tabla 2.

Tabla 2. Índices de estenosis cervical por RM en SCIWORA

Índice

Valor de referencia

Hallazgo

Referencia

Diámetro sagital mínimo del canal

< 8 mm

Alto riesgo de lesión medular

(53, 55)

Relación área médula/canal

> 0,8

Ocupación crítica del canal

(53, 55)

Espacio disponible para la médula (SAC)

< 1,2 mm

Estenosis significativa

(53, 55)

aSCOR

> 49%

Estenosis absoluta

(52)

Indice de Torg

Una proporción normal se define como 1:1

cifras de menos de 0,8 indicativas de una estenosis canal

(60,61,62)

A Torg y colegas (60,61,62) se les atribuye la determinación de la asociación entre el síndrome de tetraplejia transitoria y la estenosis del canal cervical.

Históricamente, la estenosis cervical se ha medido mediante 2 métodos: el diámetro anteroposterior y el método de relación (índice de Torg o de Torg-Pavlov, acuñado en honor al cirujano ortopédico Joseph S. Torg y a la radióloga Helene Pavlov, quienes introdujeron el método del índice para medir la estenosis de la médula cervical en la década de 1980).

El canal espinal normal, de C3 a C7, tiene un diámetro anteroposterior de 15 mm o más. Un canal espinal estenótico tiene un diámetro de menos de 13 mm (63).

El índice de Torg se obtiene dividiendo el diámetro anteroposterior del canal por la longitud del cuerpo cervical en el nivel correspondiente, medido en proyección lateral o sagital.

Una proporción normal se define como 1:1, siendo las cifras de menos de 0,8 indicativas de una estenosis canal. No es raro que pacientes sin estenosis espinal definida por el diámetro sagital superior a 15 mm tengan estenosis por el método de la relación.

Zwimpfer y Bernstein (64) informaron sobre una serie de 19 pacientes con el 84% de las lesiones ocurriendo en la columna cervical. Utilizando únicamente el índice de Torg, no identificaron evidencia de estenosis del canal o factores predisponentes. Sin embargo, de todas las lesiones cervicales de su muestra, el 81% ocurrieron en pacientes menores de 20 años. Plantearon la hipótesis de que, en sujetos jóvenes, la columna cervical tiene una mayor movilidad vertebral debido a la laxitud fisiológica, que puede correlacionarse con lesión a pesar de no tener estenosis identificable.

La imagen muestra un caso de tetraplejia transitoria en el que no se advirtió la existencia de una estenosis de canal (evidente según el índice de Torg), lo que condicionó efectos erróneos en la sentencia.

 

De ahí la necesidad de conocer estos índices en cuadros en que, tras un traumatismo, pudo haber síntomas neurológicos que, aparentemente remitieron, siendo la RNM convencional etiquetada de normal cuando no lo era.

La RM también puede revelar edema medular o contusión en la fase aguda del SCIWORA, aunque en algunos casos puede ser normal (54).

  • Potenciales evocados: Los potenciales evocados somatosensoriales (PESS) y motores (PEM) son pruebas neurofisiológicas que pueden detectar disfunción de las vías nerviosas centrales y periféricas. Aunque a menudo son normales en traumatismos cervicales menores, pueden revelar una disfunción neurológica sutil en pacientes con síntomas crónicos y desproporcionados, incluso en ausencia de hallazgos objetivos en la RM o TC convencionales (43, 44). Su principal valor reside en la objetivación de una lesión del sistema nervioso, lo cual es fundamental para la valoración médico-legal. La Tabla 3 describe los tipos de potenciales evocados y su utilidad.

Tabla 3. Utilidad de los potenciales evocados en traumatismos cervicales

Tipo de Potencial Evocado

Utilidad

Referencia

Somatosensoriales (PESS)

Evalúan la integridad de las vías nerviosas desde los nervios periféricos hasta la corteza cerebral, detectando disfunción de la médula espinal o de las raíces nerviosas, incluso en ausencia de hallazgos en la RM.

(43, 44)

Motores (PEM)

Evalúan la integridad de la vía motora, desde la corteza cerebral hasta la médula espinal. Útiles para detectar lesiones de la vía corticoespinal.

(43, 44)

 


Valoración Médico-Legal

La valoración médico-legal del esguince cervical catastrófico es particularmente compleja. La ausencia de hallazgos objetivos en las imágenes convencionales puede llevar a cuestionar la veracidad de los síntomas del paciente (9).

Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que la evolución catastrófica es real y multifactorial.

  • Objetivación de las secuelas: La dificultad para demostrar lesiones objetivas en las pruebas de imagen ha sido un obstáculo en la valoración médico-legal. En este contexto, la neurofisiología, a través de los potenciales evocados, adquiere un papel crucial. Un resultado anormal puede proporcionar una evidencia objetiva de la disfunción de las vías nerviosas, ayudando a respaldar la existencia de secuelas neurológicas sutiles y a diferenciar las quejas subjetivas de una lesión medular o radicular demostrable, incluso en ausencia de hallazgos estructurales en la RM (43, 44). La evidencia de una disección de la arteria vertebral en un Angio-TC o Angio-RM, aunque infrecuente, proporciona una base objetiva irrefutable para la valoración de secuelas isquémicas. De la misma forma, la identificación de un síndrome del desfiladero cérvico-torácico como causa de una plexopatía permite una valoración más precisa de las secuelas, diferenciándolas de las radiculopatías cervicales puras. La identificación de estenosis cervical mediante los índices de RM mencionados en el diagnóstico, junto con la clínica de SCIWORA, provee una base objetiva para explicar el mecanismo de una lesión medular aguda tras un traumatismo leve.
  • Diferenciación entre simulación y trastorno somático: Es fundamental distinguir entre la simulación (malingering) y el Trastorno de Síntomas Somáticos (TSS). La simulación implica un engaño intencional y consciente, donde el paciente finge o exagera síntomas con el objetivo de obtener un beneficio externo (como una indemnización o una baja laboral) (9). En contraste, en el TSS no hay una falsificación consciente. El paciente experimenta genuinamente síntomas físicos angustiantes y se siente convencido de que son resultado de una enfermedad grave, lo que genera una preocupación y un impacto funcional desproporcionados. La clave de la distinción reside en la intención: mientras que la simulación es un acto volitivo, el TSS es una condición psiquiátrica involuntaria que requiere un enfoque terapéutico distinto (33, 35). El diagnóstico de simulación debe ser de exclusión y basado en evidencia sólida.
  • Enfoque en la funcionalidad: La valoración no debe centrarse solo en los hallazgos radiológicos, sino en el impacto funcional del cuadro clínico en la vida diaria del paciente. La discapacidad funcional, la limitación de la movilidad, y la incapacidad laboral son elementos clave para la valoración médico-legal (31).
  • Importancia del informe multidisciplinario: Un informe pericial robusto debe basarse en la opinión de un equipo multidisciplinario que incluya a especialistas en traumatología, radiología, neurofisiología y psiquiatría o psicología. Esto permite una visión integral del caso y respalda la valoración de las secuelas, incluso en ausencia de hallazgos objetivos claros.

Conclusiones

La evolución catastrófica del esguince cervical es un fenómeno clínico complejo que desafía el paradigma tradicional que asocia la gravedad del trauma con la magnitud de las lesiones observables. La persistencia o desproporción de los síntomas se debe a una compleja red de factores que incluyen lesiones estructurales sutiles, condiciones preexistentes, mecanismos inflamatorios, y, de manera crucial, componentes psicológicos y conductuales.

Una evaluación integral y multidisciplinaria por profesionales expertos, que aborde todos estos factores, es esencial para un diagnóstico y manejo óptimos, así como para una valoración médico-legal justa y basada en la evidencia.


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Autor de la entrada: Dr. José Aso Escario

El Dr. Aso Escario es Doctor en Medicina y Cirugía, Medico Forense, Especialista en Medicina Legal y Forense, Especialista en Neurocirugía, Profesor Universitario acreditado (ANECA) y miembro correspondiente de la Real Academia de Medicina de Zaragoza.

Cuenta con más de 30 años de experiencia en el campo de la Medicina Forense y es autor de varios libros sobre el tema así como de numerosos artículos, tanto en revistas nacionales como internacionales.

Ha dirigido cursos de especialización y formación para Médicos Forenses en España e impartido numerosas conferencias y seminarios sobre Medicina Legal.

Además de en otros aspectos de la Medicina Forense, es un autor acreditado, en particular, como experto en problemática médico-legal del Sistema nervioso y de la columna vertebral, dada su condición adicional de Especialista en neurocirugía.

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Aso Escario José. Lesión medular con normalidad radiológica. Problemática médico-legal. Disponible en: https://www.peritajes-medicos.es/lesion-medular-con-normalidad-radiologica-problematica-medico-legal/. Publicado el 24 de Julio de 2022. Accedido el 24/07/2022

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